Un sutil pero revelador detalle en la producción sobre la diva de los escenarios reabre el debate sobre uno de los mitos urbanos más persistentes del espectáculo argentino: el origen de la icónica cabellera de la conductora.
Por ShowsArgentinos | Seguinos en: Facebook Instagram TikTok X YouTube
El estreno de la serie biográfica sobre Moria Casán en Netflix ha reavivado el interés por los años dorados de la revista porteña y la televisión argentina. Lejos de ser una simple dramatización, la producción dirigida por Javier Van de Couter esconde guiños destinados a los conocedores de la cultura pop local. Uno de los pasajes más comentados de la entrega no radica en los históricos enfrentamientos entre las divas, sino en una sutil e irónica referencia visual que conecta directamente con el mito más persistente sobre la icónica melena rubia de Susana Giménez y sus métodos de estilismo.
En una de las escenas de la serie, el personaje de Moria interactúa con Susana Giménez en un camarín. De fondo, la cámara registra a dos mujeres albinas junto a una persona completamente calva, momento en el cual la protagonista lanza una risa cómplice y la frase: '¡Ahí las rapan! Me muero'. Este comentario, que para las nuevas generaciones o audiencias internacionales puede pasar desapercibido, alude a una historia real que durante décadas alimentó los programas de espectáculos en Buenos Aires: la procedencia del cabello utilizado para confeccionar las famosas extensiones de la conductora de Telefe.
El origen del mito se remonta a las declaraciones de Miguel Romano, quien fue el peluquero y confidente de Susana Giménez por más de cuarenta años. Romano detalló públicamente en diversas ocasiones que, para lograr el tono platinado y la textura exacta que caracterizan a la diva, recurría a cabello natural importado de Europa o comprado localmente a personas albinas. La anécdota sumó un nuevo capítulo en 2019 cuando Paola Romano, hija del estilista, confirmó en televisión que familias enteras acudían al salón para vender la cabellera de jóvenes albinas de entre 10 y 14 años, quienes se la dejaban crecer hasta la cintura con ese único propósito comercial.
Para retratar la evolución de este vínculo complejo y singular entre las dos máximas figuras del entretenimiento nacional, la producción de la serie tomó una decisión artística particular: dividir el personaje de Susana Giménez en dos actrices. Micaela Riera interpreta a la diva durante los años 80, época en la que compartieron escenarios teatrales y películas de humor picaresco, mientras que Leticia Brédice asume el rol en la década de los 90, cuando ambas consolidaron su reinado televisivo y su relación adquirió un tono de madurez y mutua complicidad.
Este tipo de producciones demuestra cómo las plataformas de streaming han encontrado un terreno fértil en las biografías de las grandes leyendas del espectáculo latinoamericano. Al igual que sucedió con las series dedicadas a Luis Miguel, Sandro o Fito Páez, el retrato de Moria Casán no solo busca el entretenimiento nostálgico, sino también desclasificar anécdotas del detrás de escena que definieron la identidad estética de una época. El cabello de Susana, considerado casi un objeto de culto nacional, representa a la perfección esa delgada línea entre la excentricidad y el secreto profesional de la era previa a la masificación de las redes sociales.
Cierre de Edición
"La inclusión de este mito en la serie de Netflix no hace más que reconfirmar la vigencia de un universo artístico que, a pesar del paso del tiempo, sigue generando conversación. Lo que en su momento fue una confesión casi confidencial de camarín, hoy es parte de la mitología popular argentina. Al final del día, detalles como este demuestran que el verdadero valor de estas producciones biográficas no reside únicamente en la precisión del archivo histórico, sino en su capacidad para rescatar el folclore urbano de una época irrepetible del espectáculo."
Etiquetas: Espectáculos, Moria Casán, Susana Giménez, Netflix