Veinte días antes de morir, Daniel Melingo le contó a Infobae sus planes para el resto del año: la presentación de Tangos bajos (Rework) en el Teatro Coliseo el 21 de septiembre, con Fito Páez, Andrés Calamaro y Pablo Lescano en el escenario. Un documental sobre las raíces africanas de la música rioplatense. Su propio vino Malbec cosechado en Mendoza. Nada anticipaba lo que pasó esta tarde.
Daniel Melingo murió este martes 30 de junio en su departamento de la calle Estomba, en el barrio porteño de Chacarita. Tenía 68 años. Fue su hijo quien lo encontró sin vida. El músico atravesaba una enfermedad respiratoria que lo había llevado a recibir cuidados paliativos en su domicilio.
El deceso fue confirmado por su manager Olga Castreno y por Pelo Music: "Lamentablemente ha fallecido Melingo, una terrible pérdida de un músico increíble. Su brillante obra nos atravesó el rock, el tango y la música popular durante más de cuatro décadas. Abrazamos a la familia."
El chico de Parque Patricios que creció entre tangos y rock
Alejandro Daniel Melingo nació el 22 de octubre de 1957 en Buenos Aires. Su niñez transcurrió entre los barrios de Balvanera y Parque Patricios. Su vínculo con la música fue temprano: su padrastro era manager del legendario cantor Edmundo Rivero, y su abuela paterna había sido cantante en el teatro alla Scala de Milán.
Hubo un malentendido que lo persiguió toda su vida: que había empezado en el rock y después se había pasado al tango. Él lo desmintió con energía hasta el final. "¡Es al revés! ¡Antes que de la cuna! ¡Mi vieja cantaba tangos conmigo en la panza!", le dijo a Infobae apenas veinte días antes de morir.
Estudió guitarra clásica y clarinete en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo y completó su formación en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla y en la Universidad Católica Argentina, donde cursó armonía, composición, etnomusicología y música contemporánea.
Los Abuelos, Los Twist y Charly García
A fines de 1979 viajó a Brasil para escapar de la dictadura militar y se incorporó a la banda del músico Milton Nascimento, figura central de la música popular brasileña. De regreso en Buenos Aires, la historia argentina lo estaba esperando.
Se sumó a Los Abuelos de la Nada, donde tocó saxofón, clarinete y guitarra junto a Miguel Abuelo, Andrés Calamaro, Cachorro López, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella. Además integró la banda de Charly García, consolidando su lugar en la escena del rock argentino de los años 80.
En 1982 fundó Los Twist junto a Pipo Cipolatti, banda que completaron Fabiana Cantilo e Hilda Lizarazu. Un nombre, una estética, una actitud que definió una época entera de la música argentina.
El giro que nadie vio venir
En 1997 Melingo tomó una decisión que desconcertó a muchos. Dejó el rock y se metió de lleno en el tango. Pero no el tango de siempre.
Construyó un alter ego bohemio y nocturno con una fuerte impronta teatral. Su propuesta exploró el lunfardo, las historias del hampa, el candombe y la mitología linyera, ganando un enorme prestigio tanto en Argentina como en Europa.
En su etapa tanguera musicalizó poemas de Enrique Cadícamo, Celedonio Flores, Dante A. Linyera, Julián Centeya y Carlos de la Púa, y formó dupla autoral con Luis Alposta desde 1998, con quien compuso más de cuarenta tangos.
Tras sus giras europeas, los diarios británicos The Guardian e The Independent lo describieron como "el hombre que está haciendo del tango algo seriamente cool". No era un elogio menor. Era exactamente lo que Melingo había hecho: tomar el género más viejo y más pesado de la cultura popular argentina y convertirlo en algo que las nuevas generaciones de todo el mundo querían escuchar.
Una discografía que no para
Bajo su faceta tanguera editó álbumes solistas que se volvieron de culto: Tangos bajos (1998), Maldito tango (2007), Linyera (2014) y Oasis (2020). Durante el último tiempo se mantuvo activo al frente de su orquesta de tango de "madera y metales", con presentaciones constantes en la Sala Sinfónica del CCK y el Teatro Coliseo.
El año pasado formó parte de Éxtasis total, el tributo a Los Abuelos de la Nada, donde junto a Monsieur Periné recreó "Chalamán" ante una nueva generación que lo descubrió por primera vez.
El show que no va a pasar
El 21 de septiembre iba a ser una noche grande en el Coliseo. Tangos bajos (Rework), la regrabación del disco que lo cambió todo, con Fito Páez, Calamaro y Pablo Lescano. Una celebración de 25 años de una obra que no para de crecer.
No va a pasar. Pero la obra sigue. Y eso, en el fondo, es lo único que importa.
Fuentes: Infobae/Teleshow, La Nación, Minuto Uno, Ámbito Financiero, La Prensa, Diario El Norte, InfoVeloz, Agencia Noticias Argentinas
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