El cine argentino no termina de procesar un dolor cuando llega otro. Ayer murió Luis Brandoni. Hoy, martes 21 de abril, murió Luis Puenzo. Tenía 80 años y se fue en Buenos Aires, la ciudad donde nació y donde construyó la carrera que cambió para siempre la historia del cine nacional.
La noticia fue confirmada por Argentores, la Sociedad General de Autores de la Argentina: "Con profundo pesar despedimos al destacado guionista, director, productor y socio de nuestra entidad Luis Puenzo, quien falleció hoy en la ciudad de Buenos Aires a los 80 años. Desde Argentores enviamos nuestras condolencias a sus familiares, amigos y colegas en este difícil momento."
En los últimos años se había alejado de la vida pública por problemas de salud. Las causas exactas de su muerte no fueron informadas oficialmente.
El hombre que empezó dibujando avisos
Luis Adalberto Puenzo nació en Buenos Aires el 19 de febrero de 1946. Inició su carrera profesional en el mundo de la publicidad durante la década de 1960, consiguió trabajo como dibujante en la agencia Gowland, donde se convirtió después en redactor publicitario, y en poco tiempo fundó su propia empresa: Luis Puenzo Publicidad.
De esa época vienen sus primeras ganas de hacer cine. Su debut como director y guionista de largometrajes se produjo en 1973 con Luces de mis zapatos, una película infantil protagonizada por Pipo Pescador y Norman Briski. Nadie imaginaba todavía lo que vendría doce años después.
La película que cambió todo
La historia oficial, estrenada en 1985 y protagonizada por Norma Aleandro y Héctor Alterio, aborda el drama de los desaparecidos durante la última dictadura militar, la apropiación de niños nacidos en cautiverio y la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo por recuperarlos.
Era una historia que Argentina necesitaba contar. Y Puenzo la contó de la manera correcta: sin panfleto, sin discurso, con una mujer en el centro que descubre la verdad de a poco, igual que el espectador.
El filme recibió el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 1986, además de ser reconocido en el Festival de Cannes y ganar el Globo de Oro. Fue la primera vez en la historia que una película argentina ganaba la estatuilla más codiciada del cine mundial. No hubo una segunda hasta hoy.
En la ceremonia de los Oscar, Puenzo subió al escenario del Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles junto a Norma Aleandro. La imagen de los dos sosteniendo la estatuilla es una de las más icónicas de la historia cultural argentina.
Más allá de la Historia Oficial
El Oscar podría haberlo paralizado. No lo hizo. En 1989 dirigió Gringo viejo, una producción internacional con Jane Fonda y Gregory Peck basada en la novela de Carlos Fuentes. En 1992 llegó La Peste, adaptación de Albert Camus con William Hurt.
Puenzo siempre buscó proyectos con peso literario y moral detrás.
En 1994 participó activamente de la redacción de la Ley de Cine argentina, que establece la autarquía del INCAA y su forma de financiamiento, dando un impulso histórico a la producción cinematográfica nacional. Fue también uno de los miembros fundadores de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina en 2004.
Entre finales de 2019 y abril de 2022 se desempeñó como presidente del INCAA, en un período complejo para la industria audiovisual argentina que atravesó la pandemia y sus consecuencias.
Dos días, dos adioses
Ayer Argentina despidió a Beto Brandoni, el último primer actor de su generación. Hoy despide a Luis Puenzo, el director que puso al cine argentino en el mapa del mundo. El cine argentino atraviesa horas de profundo dolor.
Cuarenta y un años después, La historia oficial sigue siendo la película argentina más vista en el mundo. Y el nombre de Luis Puenzo, el hombre que la hizo posible, ya es parte de la historia que no se puede borrar.
Fuentes: Argentores, La Nación, Infobae, Canal 26, Ciudad Magazine
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