En una reciente entrevista que generó una fuerte repercusión en el mundo del espectáculo, Violeta Urtizberea visitó el programa Otro día perdido, el nuevo ciclo de eltrece conducido por Mario Pergolini. Durante una charla distendida pero profunda, la actriz se sinceró sobre los pilares de su relación con el músico cordobés Juan Ingaramo y reveló una medida poco convencional que tomó para preservar su bienestar emocional: silenciar las publicaciones y estados de su pareja en las redes sociales.
La lógica detrás del silencio digital
Urtizberea, conocida por su frontalidad y humor, explicó que esta decisión no nace de un conflicto, sino de una búsqueda de paz mental. "Lo tengo silenciado a mi novio en Instagram. No me considero una persona celosa, pero sí observo. No ando papando moscas", admitió ante la mirada atenta de Pergolini. La actriz profundizó en que esta acción le permite transitar los momentos de distancia, especialmente cuando el músico se encuentra realizando giras, sin la necesidad de fiscalizar cada movimiento o detalle que aparece en la pantalla.
Para Violeta, la sobreexposición y la inmediatez de las plataformas digitales pueden jugar en contra de la confianza si uno se deja llevar por la curiosidad constante. "Si yo no veo algo, es decir, si mis ojos no lo ven, el corazón no lo siente", reflexionó retomando el popular refrán, pero aplicándolo a la modernidad. Aseguró que prefiere no generarse "fantasmas" innecesarios sobre lo que él está haciendo en cada momento de su carrera profesional.
¿Estrategia tóxica o saludable?
Consciente de que su revelación podría generar críticas, la actriz se adelantó al debate. "Muchas veces cuando cuento esto, la gente dice 'qué tóxica', pero para mí es al revés", argumentó con firmeza. Según su visión, el acto de silenciar es una herramienta de autocuidado que evita el desgaste de la pareja. En contraste, aclaró que Ingaramo no aplica la misma medida con ella: "Él puede ver lo mío porque considera que no le genera conflicto", detalló, marcando las diferencias de personalidad entre ambos.
Una historia de amor que nació entre señales
La relación entre Urtizberea e Ingaramo ya lleva más de una década de solidez. Durante el relato, también se recordaron los inicios de este vínculo que comenzó allá por 2015. Según ha contado el propio Ingaramo en otras oportunidades, él sentía una conexión con ella incluso antes de conocerla personalmente, interpretando diversas situaciones como "señales".
El primer encuentro real ocurrió en un teatro de Buenos Aires. Aquella noche compartieron una salida grupal, pero el músico decidió no avanzar en ese momento porque la actriz estaba comprometida. Sin embargo, el destino volvió a cruzarlos cuando él se animó a invitarla a merendar. Esa primera cita oficial tuvo lugar un 14 de febrero de 2015, fecha que quedó marcada como el inicio de su historia de amor.
Presente familiar y admiración mutua
Con el paso del tiempo, la pareja se consolidó como una de las más queridas y estables del ambiente artístico argentino. En 2019, la llegada de su hija Lila transformó sus vidas por completo, afianzando un proyecto familiar que hoy se basa en la admiración mutua y el respeto por los espacios individuales. La decisión de silenciar las redes, lejos de ser un síntoma de crisis, parece ser el secreto de Violeta para mantener viva la llama sin las interferencias del mundo virtual.
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