"Me dijeron que era familia"
Según Spacey, cuando estalló el escándalo en 2017, el entonces CEO de Netflix, Ted Sarandos, le hizo llegar un mensaje a través de su representante. El mensaje era tranquilizador: que era familia, que eran socios, que House of Cards seguía adelante y que podía tomarse el tiempo que necesitara.
Días después, Netflix lo desvinculó públicamente. Canceló su regreso a la serie y también archivó Gore, una película donde Spacey era protagonista y productor.
En pocas palabras: lo apagaron.
La clínica que quería un portavoz famoso
El testimonio también tuvo un capítulo extraño. Spacey describió su internación en The Meadows, una clínica de rehabilitación en Arizona, y dijo que al entrar, un médico le aclaró que no cumplía con los criterios de adicto al sexo. Sin embargo, al salir, descubrió que le habían puesto ese diagnóstico igual.
Hay más: el fundador de la clínica le propuso convertirse en vocero público de la adicción sexual. Spacey rechazó la oferta. Y para cerrar, señaló que su expediente médico estaba lleno de errores: frases que nunca dijo, y datos tan absurdos como que tenía acento británico y que estaba casado.
Qué está en juego
El juicio no es contra Netflix ni contra Spacey directamente. La productora Media Rights Capital reclama más de 100 millones de dólares a su aseguradora, argumentando que Spacey tenía una enfermedad que le impedía filmar. En un acuerdo previo, el actor aceptó entregar sus registros médicos a cambio de reducir un laudo arbitral de 31 millones de dólares que pesaba sobre él.
Spacey fue absuelto en juicio penal en el Reino Unido en 2023 y también salió sin condena del proceso civil de Anthony Rapp en Estados Unidos. Este nuevo capítulo judicial podría extenderse por semanas.
Fuentes: The Hollywood Reporter, Deadline
📲 Seguinos en Instagram @showsargentinos para no perderte nada.
#KevinSpacey #HouseOfCards #Netflix #Hollywood #Escándalo #ShowsArgentinos