La deuda que lo dejó sin casa
El conflicto arrancó en diciembre de 2025, cuando el propietario de su casa en Drexel Avenue, Eric Goldie, le envió una notificación formal exigiendo el pago de 59.100 dólares en alquiler atrasado. Si no pagaba, tenía tres días para irse.
Rourke no pagó. Tampoco respondió a la demanda judicial. El fallo se dictó "por defecto": el actor de 73 años no compareció ante el tribunal dentro del plazo establecido, y la vivienda donde había vivido durante más de una década volvió a manos del propietario.
La mánager de Rourke, Kimberly Hines, reveló a The Hollywood Reporter que el interior de la casa era deplorable: había moho negro, sin agua corriente ni electrodomésticos en condiciones. Según Hines, planeaban contrademandar al propietario por las condiciones del inmueble, pero el desalojo procedió igual.
Rourke rompió el silencio días después y confirmó la versión de su representante. "Hice esfuerzos por solucionar las complicaciones, pero no recibía ayuda del dueño", dijo a Page Six. "El baño y la plomería se rompían con regularidad y el mantenimiento básico nunca se hizo." También mencionó que la casa tenía ratas.
Los fans juntaron la plata. Él la rechazó.
Cuando la historia se hizo pública en enero, los fans reaccionaron rápido. Liya-Joelle Jones, asistente de su mánager, lanzó una campaña en GoFundMe con el objetivo de reunir 100.000 dólares para ayudarlo. La meta se alcanzó rápidamente.
Pero Rourke salió a desmentirlo todo. En un video en Instagram, furioso, dejó en claro su postura. "Si necesitara dinero, no pediría ni una maldita caridad. Preferiría meterme una pistola en el culo y apretar el gatillo. Mi vida es muy sencilla, no recurriría a fuentes externas como esa." Y le pidió a todos que solicitaran el reembolso de sus donaciones.
Sin banco, sin tarjeta, sin trabajo por menos de 200.000 dólares
Su mánager pintó un retrato difícil de procesar. Mickey Rourke no tiene cuenta bancaria ni tarjeta de crédito. Vive de cheque en cheque. Ha sido notoriamente generoso con otros a lo largo de su vida, llegando a comprar un apartamento a una exnovia con cáncer. "O tiene mucho o no tiene nada", resumió Hines.
Y sin embargo, se niega a aceptar cualquier trabajo por menos de 200.000 dólares por día. No es un error de tipeo. Desde que la noticia de su desalojo se volvió viral, recibió múltiples ofertas para nuevos papeles. Ninguna alcanzó esa cifra.
Hoy, el actor vive en un hotel de West Hollywood con tarifas desde 550 dólares la noche mientras espera que esté listo un apartamento en Koreatown.
La misma ciudad que lo hizo famoso ahora lo mira desde lejos. Y él, fiel a sí mismo, sigue sin pedir perdón ni ayuda a nadie.
Fuentes: People, Page Six, The Hollywood Reporter, La Nación, Infobae, TMZ
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