La pregunta que queda después de verla no es si funciona. Funciona. La pregunta es hasta dónde podría llegar si resolviera algunas cuestiones que todavía están en proceso.
La idea que lo sostiene todo
La propuesta de Albinarrate es tan simple como ambiciosa: cuatro intérpretes que cantan, actúan y se mueven entre los atriles de una orquesta en vivo de doce músicos, en la que la música no es fondo sino dramaturgia. El repertorio salta sin aviso entre Bach, Beethoven, Rossini, Strauss y Bizet, y Freddie Mercury, ABBA, Village People, Mariah Carey y Chabuca Granda, más composiciones originales del propio creador. Géneros, épocas y registros que en teoría no deberían convivir, y que acá lo hacen con una naturalidad que es uno de los grandes logros de la puesta.
Albinarrate no es un recién llegado al mundo de este tipo de apuestas. Sus obras fueron estrenadas en Argentina, Francia, Rusia, Estados Unidos, Alemania y Suiza, y algunas llegaron a la Opéra de Massy y la Opéra Bastille de París. Esa experiencia internacional se nota en la estructura del espectáculo, en la precisión con que la orquesta y los intérpretes se relacionan en escena, y en la ambición de un proyecto que no le tiene miedo a mezclar lo que otros separan.
Cuando el director explica lo que nadie te contó
Uno de los momentos más inesperados y más valiosos del espectáculo llega cuando Albinarrate, que dirige la orquesta en vivo durante toda la función, se detiene a explicar al público algo que parece elemental y resulta revelador: dirigir una orquesta no es simplemente mover la batuta. Es coordinar doce mundos musicales distintos, cada músico con su propia partitura, su propio tempo interno, su propio instrumento con sus caprichos técnicos. Lo que el espectador ve desde la platea como un gesto elegante es en realidad una conversación permanente, simultánea y de altísima precisión entre el director y cada uno de los músicos.
En un momento en el que el debate sobre la música en vivo versus la pista grabada divide al teatro musical argentino, esta decisión estética de Albinarrate se convierte en una declaración de principios: la orquesta no decora el espectáculo, lo construye. Cada inflexión musical cambia el color de una escena, cada pausa tiene un peso que ningún archivo de audio puede replicar, cada interacción entre los intérpretes y los músicos es única e irrepetible. Eso es exactamente lo que diferencia al teatro musical con orquesta en vivo de cualquier otra cosa.
La historia de Lili Marleen: cuando la música vence a la guerra
Hay un momento en el espectáculo en que Albinarrate detiene la acción para contar una historia que lo dice todo sobre el poder de la música. La historia es real y su protagonista es Lili Marleen, la canción más sorprendente de la historia militar.
La melodía nació de un poema escrito en 1915 por Hans Leip, un joven soldado alemán que hacía guardia frente a su cuartel en Berlín y pensaba en su novia mientras esperaba ser enviado al frente ruso. Décadas después, durante la Segunda Guerra Mundial, la canción fue transmitida desde Radio Belgrado y algo extraordinario ocurrió: tuvo la magia de embrujar a los soldados en todos los frentes de guerra, sin importar si eran amigos o enemigos.
Alemanes, ingleses, americanos y franceses, en bandos opuestos, cantando la misma canción. Nadie ha podido explicar cómo una canción pudo alcanzar una resonancia internacional tan grande, sacudiendo los sentimientos más íntimos de los combatientes. La canción se tradujo a más de 48 idiomas y fue versionada por Marlene Dietrich, Edith Piaf y decenas de artistas de todo el mundo.
En la obra, Albinarrate usa esta historia — relatada con una anécdota que China Zorrilla le habría contado en algún momento de su vida — para ilustrar algo que atraviesa todo el espectáculo: la música no tiene bandera, no tiene idioma, no tiene bando. Cuando suena de verdad, derriba todo lo demás. Ese momento, que en otros espectáculos podría sentirse como una digresión, acá es uno de los más poderosos de la noche.
Las voces que marcan la diferencia
De los cuatro intérpretes, dos se destacan por encima del conjunto.
Ivanna Rossi abre el camino con décadas de oficio encima que se notan en cada nota, en cada gesto, en la economía con la que construye sus momentos. No necesita esforzarse para que la miren. Basta con que esté ahí.
Iride Mockert la acompaña con una presencia escénica que llena el Picadero en cada momento en que está en primer plano. Su registro vocal es amplio, su timing cómico funciona y su capacidad para pasar de un género a otro sin perder identidad es notable. Es el tipo de intérprete que hace que cualquier propuesta parezca más sólida de lo que es.
Mariano Mazzei y Max Acavallo completan el cuarteto con solvencia y buena química grupal, aunque sus momentos más individuales no siempre alcanzan la misma intensidad que los de sus compañeras.
Lo que todavía tiene camino por recorrer
Musicalmente Tuyos tiene una idea central brillante y un elenco que sabe defenderla. Lo que todavía falta es una dramaturgia que sostenga el conjunto con la misma fuerza durante toda la función. Hay tramos donde la propuesta pierde el hilo entre número y número, donde la transición entre géneros se siente más como una sucesión que como una construcción, y donde el espectador percibe que el espectáculo podría ir más lejos de lo que se permite en esta primera etapa.
La propuesta también pide un esfuerzo de apertura al espectador que no siempre es recompensado con la misma generosidad. Quien llegue con expectativas de musical de Corrientes va a encontrar algo muy diferente. Quien llegue dispuesto a dejarse sorprender por un formato inclasificable va a salir con ganas de volver.
El veredicto
Musicalmente Tuyos es una apuesta genuina en un circuito que a veces prefiere la seguridad de lo conocido. Tiene una idea original, un elenco que la sostiene, una orquesta en vivo que le da una calidad sonora que pocas propuestas del off pueden ofrecer, y momentos de una profundidad inesperada — como el de Lili Marleen — que recuerdan por qué la música en vivo es insustituible. Lo que todavía necesita es que la dramaturgia esté a la altura de la ambición del concepto.
Vale verla. Especialmente por Ivanna Rossi e Iride Mockert, por la orquesta que hace historia en cada función, por la clase magistral de Albinarrate sobre lo que realmente significa dirigir una orquesta y por la certeza de que lo que está pasando en el Picadero es algo que no se puede reemplazar con una pista.
⭐⭐⭐ Buena
👍 LO BUENO
- Ivanna Rossi e Iride Mockert entregan actuaciones que elevan cada escena en la que participan
- La orquesta en vivo de doce músicos y los momentos educativos de Albinarrate sobre cómo funciona la dirección orquestal son un valor agregado genuino que pocas propuestas ofrecen
👎 LO MALO
- La dramaturgia todavía no está a la altura de la ambición del concepto: hay tramos donde el espectáculo pierde el hilo y las transiciones entre géneros se sienten más como una sucesión que como una construcción narrativa sólida
"Una propuesta que no pide permiso para existir. Y está bien que así sea."
FICHA TÉCNICA
Título: Musicalmente Tuyos
Autor, compositor y director: Fernando Albinarrate
Elenco: Iride Mockert, Ivanna Rossi, Mariano Mazzei, Max Acavallo
Orquesta: 12 músicos en vivo
Teatro: Teatro Picadero — Pasaje Santos Discepolo 1857, CABA
Funciones: Lunes a las 20:00 hs — consultar continuidad en Plateanet
Entradas: Plateanet — plateanet.com/obra/35143
Fuentes: Telefe Noticias, MG Difusión, Musicales Baires, Qué Hacemos, Timeout Buenos Aires, Wikipedia, Academia de Historia Militar de Chile
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